El 68 abrió la puerta a la no acción contra vandalismo.

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***Hasta la fecha no se sabe quién tiró la primera bala. Especialistas señalan que se ha utilizado el movimiento del 68 para cometer actos violentos en la Ciudad de México.

Con Información de Grupo Imagen//aquitamaulipas.com

Ciudad de México (03/10/2019).-              

El 2 de octubre del 68 fue un punto de inflexión “para mal” en la historia del México, llevó a que “la mítica versión de la Matanza de Tlatelolco”, permita la “no acción” de las autoridades en actos vandálicos, como los registrados en recientes movilizaciones en la capital del país, acusó Ángeles Magdaleno, investigadora y experta en movimientos sociales y políticos.

Al participar en una mesa de análisis del Movimiento del 68, junto con el especialista político Ángel Verdugo, en Imagen Radio, con Pascal Beltrán del Río, Magdaleno señaló que esa fecha “rompió muchísimas cosas; desde luego fue una protesta contra el autoritarismo, en lo que todos estamos de acuerdo, (pero) también hay una mítica versión de Tlatelolco que impide que hoy en día se pueda detener a quien incendia una puerta de Palacio”.

Esto, en referencia al ataque contra la Puerta Mariana de Palacio Nacional durante la marcha del 26 de septiembre, por los cinco años de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

No todo es represión, el Estado puede y está obligado a usar la fuerza, porque le cedimos nuestra voluntad para que nos proteja”, recalcó.

Por su parte, Verdugo afirmó que “el 2 de octubre del 68 nunca debió suceder.

Creo que ese mito que se ha construido por algunos interesados para vivir, para usufructuar el Movimiento del 68, ha sido algo perverso” que ha generado situaciones como los recientes actos vandálicos en la Ciudad de México.

Precisó que “hablar de los errores cometidos por el Comité Estudiantil de Huelga ayuda a entender mejor el desenlace, el 2 de octubre no debió haber sucedido”, concluyó.

La experta en movimientos sociales acusó que “hemos llegado a los excesos de limitar todo el movimiento estudiantil a la tarde del 2 de octubre, y a la UNAM, (como si) no participaron otras escuelas, como el IPN, que tuvo un lugar destacadísimo”.

Se ha vuelto eso; “la tarde del 2 de octubre de la UNAM”, cuando “esa tarde estaba un grupo de choque de la CTM y una Policía Hidráulica, que fue la primera vez que tuve noción de ella”.

Narró que “había una brigada especial de 300 personas, integrada por gente del Resguardo Aduanal, la Policía Judicial y la de Caminos. Algunas encubiertas”.

Esa tarde “había cuatro mil elementos de diferentes unidades del Ejército regular, el Estado Mayor Presidencial, y un grupo, el responsable de la matanza, comandado por  Manuel Díaz Escobar Figueroa, El Zorro Plateado, un envidado, precisó, de Alfonso Corona del Rosal, regente del entonces Distrito Federal.

Y aunque afirmó que evita “adjetivizar”, la especialista aseguró que Corona del Rosal “era un primate, que tuvo a bien ordenar disparar a todo lo que se moviera en la Plaza de Las Tres Culturas, el 2 de octubre”, dijo.

Tenía mucho tiempo preparando esto, y estaba en juego en ese momento la sucesión presidencial” y organizó en 1961, “articuló un Tlatelolco, en 1961,  cuando la candidatura del doctor Nava, y los operativos son muy similares”.

Crearon un grupo, La Lux, financiado desde la CNOP, por “otro hombre que se ha ido en blanco en todo este asunto: Alfonso Martínez Domínguez”, a quien, aseguró, Jorge Eugenio Ortiz Gallego le dedicó el verso:

Que tiraste a mis espaldas, niegas Martínez Domínguez, Alfonso no te persignes. Fuiste halcón, pero con faldas”.

El analista político y exintegrante del movimiento estudiantil del 68, Ángel Verdugo, destacó el papel que jugó el IPN en el movimiento estudiantil y en la matanza del 2 de octubre del 68, “en ese entonces, la imprenta del Politécnico estaba prácticamente tomada y trabajando ciento por ciento a favor de movimiento” y señaló que es hora de “desmitificar” el caso.

Los primeros 35 días del movimiento liderado por el Consejo Nacional de Huelga se sesionó en instalaciones del Poli, “en la Escuela Superior de Física y Matemáticas (…) Nos tuvimos que ir a la Universidad porque decían que el Ejército no iba a entrar a la UNAM por ser autónoma, y resulta que el 18 de septiembre entró el Ejército primero a Ciudad Universitaria”. 

Nadie, dijo, puede intentar minimizar el papel del Politécnico; “sin embargo, la colusión entre la Universidad y el Estado se expresa apropiándose, indebidamente, del Movimiento. En el memorial del Tlatelolco parece que el Poli no participó”.

Destacó que “el que comandaba el grupo de Halcones, creado por Corona del Rosal, era “el jefe de los Halcones. Y el segundo, el teniente coronel Edilberto Gil Cárdenas, colocado como jefe de Guardia de Lecumberri, que dirigía el general Francisco S. Franco, y un grupo importante de halcones le ayudaban a mantener el orden”.

A 51 años de la matanza de estudiantes en la Plaza de Las Tres Culturas, Ángeles Madgaleno dijo que aún no es posible responderse “quién disparó primero”.

No se sabe, no se puede saber, había demasiados grupos, demasiadas personas, pero el primer herido que se reporta es el comandante de la operación Galeana, con la orden para tomar Tlatelolco, detener a los líderes y encarcelarlos; “tan fue así, que ninguno de los líderes murió, todos están vivos y todos han ocupado puestos políticos”.

—¿Ninguno murió?

—No, y demás tampoco hay desaparecidos.

Aseguró que el documento más preciso por el número de víctimas durante la jornada es de 43 muertos, 39 civiles y cuatro soldados. Se tienen los nombres, afirmó. “De esos 39 civiles, 12 eran estudiantes, el resto eran amas de casa y un menor de edad, Cecilio de León Torres, de 11 años. Está también un primo de Roberto Madrazo Pintado, y empleados federales, Regina Teucher, que después se convirtió en un culto”.

La cifra es lo que documentalmente se puede probar, e incluso Álvarez Garín y el Comité del 68 sólo consignaron 26 muertos,” y las investigaciones sobre el tema han llegado a esa cifra: 39 civiles y cuatro soldados.

La ciudad antes del 2 de octubre prácticamente era nuestra, de los estudiantes, y eso generó una actitud de suficiencia, una actitud de soberbia, y cometimos gravísimos errores”, como el insistir en el diálogo público.

El primer gran error, que los estudiantes pidieran un informe del Presidente en el Zócalo.

En el momento en que se pierde el control, en medio de los camiones hacemos un team back; dice Raúl (González Garín), vamos, hay que levantar esto. Y Luis González de Alba, que ya falleció.

Y nos dice que el Consejo decidió quedarse y el primero en irse fue González de Alba.

Nos dejan de responsables del campamento y (las fuerzas) nos dicen que a las 11:45 entran las tanquetas y todo fue correr, lo demás es historia”.

Otro error, señaló, fue que a la marcha del 2 de octubre no debíamos asistir “porque ya nos andaban siguiendo, no obstante, fueron todos los dirigentes, ahí estaba Luis González de Alba”.